The very first one

Es Martes, un Martes bastante feo, me desperté bastante ofuscado y pensando en todas las cosas que tenía que hacer (tanto en las cosas que tengo que hacer por obligación como en las que tengo que hacer por gusto). Caminé las largas cuadras habituales hasta la universidad, sin prestar demasiada atención a nada, salvo a las cosas que quedan por hacer.
Cursé, sin pena ni gloria, escuché un poco, escribí otro poco y divagué otro gran poco, y en esa divagación se me ocurrió lo del blog. Miré desde distintos lados la idea en el camino de vuelta, pasando entre la gente, ocupada en sus cosas que no me involucran (salvo por una mujer en una bicicleta, que escupió al piso, y yo la vi, y ella vio que yo la había visto, y al saber que ella había visto que yo la vi, no pude evitar sonreirme, y creo que ella me vio), y cuando llegué acá lo hice.
¿De qué voy a hablar? Creo que ni yo lo sé del todo. Hopes? not too many left, but I know there’s some concealed thing that keeps me moving.

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