Archive for 28 mayo 2009

Returning Arrows

Jugando un rato al Civilization con Gabriel y Martín el Sábado, después de una de las semanas más complicadas que tuve en lo que va del año, vimos (y escuchamos de la boca del magnífico y español narrador del Civilization IV) el proverbio kurdo “No dispares la flecha que pueda volverse contra ti.”. Más allá de su sentido metafórico, que supongo que quiere decir algo como “no hagas algo de lo que después te puedas arrepentir”, pensamos en lo más importante, que es ¿cuándo puede una flecha tirada por vos mismo volverse contra vos?

Lo primero que se me pasó por la mente fue algo así:

 

flecha que puede volverse hacia ti.jpg

 

pero después me di cuenta que no tenía mucho sentido así que descarté la idea (aunque me hubiese gustado que sea así).

Martín se quedó un poco al margen de la discusión, quizá porque no está tan de gusto, quemado y obsesionado con física (materia con la que mantenemos una fuerte relación amor-odio) como nosotros, pero Gabriel y yo pensamos en las siguientes posibilidades (las más razonables pensadas por Gabriel, obviamente :)):

  1. Tirar la flecha verticalmente hacia arriba y quedarse a esperarla
  2. Hacer un tiro oblicuo de la flecha y correr hasta el lugar donde va a caer antes de que llegue (esto puede ser un poco complicado de lograr, a menos que tengamos las zapatillas de Detective Conan o algo por el estilo)
  3. Colgar un hilo o soga del techo, atar la flecha al extremo y dispararla sin demasiada fuerza. No va a venir muy derecha que digamos, pero vuelve al fin y al cabo.
  4. Atar una soga a un palo, atar la flecha al extremo libre y pedirle a alguien que nos haga el favor de sostener el palo horizontalmente, con el brazo extendido, asegurándole que no le va a doler. Después de eso, disparar la flecha, que va a dar la vuelta y nos va a dar en la mismísima cabeza.
  5. Disparar la flecha con punta de metal e inmediatamente poner un imán con una atracción colosal delante nuestro.
  6. Disparar la flecha contra alguien, fallar, y que la otra persona la levante y nos la tire a nosotros. Este punto es seguramente el menos convincente ¡pero nuestra flecha se vuelve contra nosotros después de todo!

Eso concluye el inusual y poco serio post de hoy. Ahora me voy a seguir con la lengua dormida por la anestesia que me puso la dentista. Chau :)

Not so transparent

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde la última entrada en este blog, y la última entrada fue precisamente otra queja por un problema parecido. ¿Qué pasó? Cada vez que quería entrar a ver algún blog alojado en WordPress (o sea, nombre de dominio + .wordpress.com) pasaban varios minutos antes de que terminara de mostrarse, si es que se mostraba (lo más gracioso es que en mi blog lo único que tardaba mucho en cargarse eran las puntitas de los recuadros de cada post). Además de eso (y el principal problema), es que no podía llegar de ninguna manera a la página de creación de posts. Es una sensación de impotencia terrible estar ahí, a un paso de escribir lo que uno quiere escribir y no poder, y ver que desde cualquier lado menos desde mi casa podía entrar.

Hipótesis

Cuando hice este post creía que ya había solucionado el problema, pero no, porque los DNS que estaba usando dejaron de funcionar. Probé con un chillón de otras direcciones de DNS, pero las cosas solamente empeoraban. Fueron muchas las cosas que creí que podían estar pasando:

  • Speedy tiene bloqueado WordPress (como había hecho Jazztel en un momento)
  • Los DNS de Speedy son malos, y se pierden hasta en un pasillo (aunque esta afirmación es completamente verdadera, no fue del todo el problema esta vez)
  • La gente de WordPress mandó mi blog a un servidor en la Isla Cuadrada de Kookamonga, donde los 6datos son transportados por una persona que llega nadando, a 2bps
  • El firewall de mi router se está haciendo el vivo
  • Mi MTU es demasiado alto (cosa que me había pasado en Ubuntu, y que conté acá)
  • El hombrecillo encargado de La Internet no me quiere

Lo que realmente pasó

Fue entonces, al borde de la desesperación, cuando decidí usar Wireshark (un analizador de paquetes, que nos deja mirar toda la información que pasa por nuestra red totalmente desnuda) para ver qué onda (como diría con mucho atino el señor Álvarez cuando hablaba de funciones senoidales). Y ahí, en esa selva de información, vi cosas que erizarían los pelos del honvre más intrépido, y me di cuenta de que Speedy estaba haciendo cosas a mis espaldas. Haciendo un poco más de investigación por mi cuenta y leyendo otro poco (uno de las cosas que leí fue este post de Javier Smaldone, terriblemente inspirador), me di cuenta de que estoy atrás de un proxy transparente que Speedy puso sin permiso de nadie, y como todo lo que Speedy toca, anda mal.

Soluciones

La solución a esto es bastante simple, aunque quizá sea un poco molesta y no la mejor (la mejor sería que Speedy dejara de molestar y sacara este proxy). Consiste en acceder desde un proxy online como Proxify, o bajarse algún add-on de firefox como PhProxy. PhProxy es muy cómodo, porque lo activamos cuando queremos cliqueando su ícono, que está en la barra de direcciones o en la barra de estado (abajo de todo). Lo que puede pasar a veces es que el servidor proxy que elige no anda, pero eso se arregla bastante fácil haciedo click derecho sobre su pequeño ícon y eligiendo otro.

Eso es todo por ahora, fue una semana terriblemente cansadora, y un día particularmente cansador. Me voy, pero dejo una frase del sabio usuario de WordPress thesacredpath:

Ah yes, the infamous transparent proxy servers: responsible for more problems than we can ever imagine.