Historia del Examen Flotante (Flotante vs Totalizador)

El repechaje del mundial de fútbol, el purgatorio antes de entrar (o no) al cielo, el desquite del Loto.

Eso es el examen flotante, la última oportunidad de aprobar la cursada que se le da a aquellas almas que tuvieron lo que se necesita para aprobar uno de los dos exámenes (o su correspondiente recuperatorio)… pero no el otro.

 
Algunos lo confunden con su archienemigo, el totalizador, pero no son la misma cosa, del mismo modo que una hamburguesa de soja no es una Paty:

  • Flotante: se puede rendir solamente si se aprobó uno de los dos parciales (o su recuperatorio), y en él se toman los temas del examen desaprobado.
  • Totalizador: se puede rendir tanto si se aprobó alguno de los parciales como si no se aprobó ninguno. Dependiendo de la cátedra puede pasar que en él se tomen solo los temas de los parciales desaprobados, o toda la bendita materia.

Ambos tienen en común que se rinden sobre el filo del fin de la materia, generalmente en la fecha del primer final, imposibilitando al desafortunado en cuestión (o afortunado, ya que aprobó la cursada al fin y al cabo) a presentarse a este último. De cualquier manera, ningún simple mortal lo haría de todos modos.

 
Lo que pocos conocen es el origen de esta misteriosa prueba redentora, y eso es precisamente lo que voy a contar a continuación…

 
John Wordwick, un joven estudiante universitario de Geología de la Universidad de Singleton, había aprobado el primer parcial de Rocas II (su materia favorita y aquella por la cual había elegido su carrera) con una nota excelente. Nunca faltaba a una clase, tenía el cuaderno más que completo, y repasaba sus apuntes tanto antes como después de clase.

El fin de semana antes del segundo parcial se fue a navegar en su pequeño velero por el lago Nakedwaters, como solía hacer antes de los exámenes importantes, para relajarse.
Pero se desató una tormenta de las que nunca se habían visto antes, tan terrible que da miedo incluso contarla, que dio vuelta la embarcación y lo dejó naufragando por varios días, de manera que no pudo rendir el parcial, ni su recuperatorio.
John_Wordwick
Finalmente, el día en que los profesores se reunen para cerrar las notas y hablar mal de los alumnos, lo encontraron flotando en el lago, sobre los restos de su ahora destrozado velero, tiritando de frío y murmurando “quiero rendirrrr… quiero rendirrr…”.

Como todavía no estaba pasada su nota, le dieron otra oportunidad el día en el que unos pocos valientes estaban rindiendo el final.
Como era de esperar, aprobó con honores, y es en base a su hazaña que este examen tiene su nombre
FIN.

 

 

 

 

 

 

El autor de este post no se hace responsable por ninguna consecuencia, deseada o indeseada, que tomar esta historia como verdadera y difundirla descaradamente pueda causar.

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