Archive for 30 noviembre 2009

Me levanté extraño

Anoche me fui a dormir, con una boludez en la cabeza, una boludez tan pelotuda que solamente a mí me puede tener pensando dos horas a la noche las más taradas de las cosas, y me dije “el sueño arregla todo”.

Es algo triste querer algo, y cuando te acercas a tenerlo asustarte y dejar de estar por tenerlo, pero después darte cuenta de lo pelotudo que sos y volver a quererlo, para otra vez…
 

A la mañana me levanté contento, y me dije “je, ¿viste que se te iba a pasar durmiendo?”. Tenía un poco de razón, pero hasta ahí nomás. Se me pasó lo de la noche, pero capaz que solamente por separarme temporalmente de la fuente de angustia.

Después de eso me empecé a sentir extraño, como todos los lunes, pero esta vez más. Extranjero en mi ciudad, viendo a la gente pasar y hacer lo suyo como si nada tuviera que ver conmigo. Puede ser que nada tenga que ver conmigo, pero antes no me daba cuenta.

No es que crea que la gente hace las cosas para , no estoy tan loco, pero creo que inconscientemente nos la creemos un poquito, y por eso nos sentimos cómodos donde vivimos.
 

Debería aprender el sistema del robot. Sí, el que dice:

con el tiempo te aprendés a reír
de las cosas que en su momento te hicieron sufrir
y te decís, y te decís
qué pelotudo fui, qué pelotudo fui


 

Mi mente

Mi mente

Ahora mi mente está más o menos como lo que se ve a la derecha. En tres días vienen los (casi) primeros parciales, en una semana otro, y en dos los finales. Fucking finales. Ni ganas de estudiar, ya estoy cansado de todo, basta.
 

I wake up scared
I wake up strange
I wake up wondering
if anything in my life is ever gonna change

I wake up scared
I wake up strange
and everything around me stays the same

Avenida San Martín, Primavera, TP y Mexican Wine

Son las 9:09 p.m., no sé por qué me pasa, pero siempre que miro la hora veo algo raro: 4:04, 9:11, 11:11. Pero no sé, debe ser esa cosa de creer que a uno le pasan cosas mágicas, cuando en realidad solamente se acuerda de lo que le conviene.
 

Enigüei, es domingo, mi día montaña rusa, en el que voy del aburrimiento absoluto a la felicidad total en lo que tarda mi carrera de cambiar de plan (estamos hablando en un orden de microsegundos). Esta tarde tuvimos reunión de emergencia en lo de Cecilia para adelantar el trabajo de Análisis de Sistemas II, porque en una semana se acaba todo.
 

Me volví por Avenida San Martín, tipo ocho, y el olor narcontizante de los tilos que están al lado de la vereda me hizo poner inexplicablemente contento, y dar cuenta de tres cosas:

  • Estamos en primavera.
  • Junín no es tan feo, solamente me tiene aburrido.
  • No sé que iba a decir, los tilos me dejaron sedado.

 

Solamente eso, post para nada interesante. Si quieren algo que los entretenga, lean los anteriores, en algúúún lugar tiene que haber aaalgo divertido :)
 


He was killed by a cellular phone explosion
They scattered his ashes across the ocean
The water was used to make baby lotion
The wheels of promotion were set into motion

But the sun still shines in the summer time
I’ll be yours if you’ll be mine
I tried to change but I changed my mind
Think I’ll have another glass of mexican wine

Buenojaires v1.1

Y acá estoy de vuelta, pagando con sudor y lágrimas el viaje a Buenos Aires (tengo que exponer el miércoles y todavía no tenía armada la presentación).

Decir solamente “el viaje a Buenos Aires” es injusto, porque aunque hayan sido no más de cuatro horas, Luján también cuenta. Llegué a las 6:40, sin haber dormido nada y sin saber exactamente dónde estaba. Pero al rato llegó Gabriel y arregló uno de esos problemas (el de la ubicación), hicimos un pequeño tour por la tan mencionada UNLU y tuvimos que evacuarla precipitadamente cuando me trató de mostrar el laboratorio de física, porque según la alarma que empezó a sonar, no deberíamos estar ahí.
 

Biblioteca de la UNLU
 

Un departamento de Gabriel y un café doble con medialunas más tarde estábamos camino a la terminal, atravesando un centro con veredas angostas, ausencia de árboles y negocios llenos de vírgenes, muchas vírgenes.
En la terminal no pasó demasiado, salvo que nos salvamos de una muerte aberrante en la ruta porque el colectivo al que nos habíamos subido en un principio perdía agua como una canilla.

 

Tomar un café doble antes de emprender un viaje de dos horas en un colectivo sin baño y que no para no es una buena idea.
Ni bien nos dimos cuenta que estábamos en capital salimos volando al mundo exterior, buscando salvación en el subte. Pero no, el paro había dejado los baños clausurados. Nunca lo hubiera creído, pero una multinacional espantosa como Burger King me salvó la vida.
Unos momentos después arribábamos en Plaza Italia, nos encontrábamos con François y almorzábamos (si puedo llamar así a comer la ensalada más fea que probé en mi vida) en un McDo.
 

Rato más tarde aparece Andrew, y a eso siguió una tarde hermosa por Palermo, que solamente nosotros y los transeúntes que andaban por ahí conocen.
 

Llegada la noche procedí a despaturrarme en el sillón del aforementioned Andrew, comimos comida china, y me fui a dormir con un inolvidable gusto a brócoli picante en la boca.
 

El Extraño Caso del teléfono con Dos Tubos

El Extraño Caso del teléfono con Dos Tubos

El domingo empezó (y terminó) tranquilísimo. Me desperté a las 8, los desperté a las 9, y nos fuimos a lo de Pau y Flor a las 11, Colegiales y una charla sobre cómo serían las cosas sin gravedad de por medio.
 

Almorcé ramen, almorzaron canelones, vimos The Big Bang Theory en un gallego horrible, miramos un (aburrido) video de Les Luthiers y unos (hermosos) videos de Kevin Johansen, debatimos intensamente sobre la proporcionalidad (o proporcionalidad inversa) entre velocidad y presión de un fluido en movimiento (qué bueno que es tener amigos que sepan física, aunque no te crean que no estás inventando), gritamos un poco con Paulina porque decía que la Epistemología no sirve para nada, y yo decía que sirve para sacarles un poco de arrogancia a los investigadores, y ella decía que los epistemólogos deberían criticar menos y trabajar más, y yo llegué a la conclusión de cuál era el problema :)
 

Fernanda quedó sin visitar, las malas lenguas (bah, ella sabrá si son malas o buenas :p) dijeron que estaba encerrada estudiando.

Después, nada, todos apurados emprendimos el regreso a donde nos correspondía.