Archive for 31 diciembre 2009

Era Antes, Ahora Es

Parado en el borde del cordón, esperando a que el rojo del semáforo se convierta en verde. Hay un par de mujeres con bolsas de compras a un costado y un hombre de traje hablando por celular del otro lado.
Amarillo, una camioneta cruza Malvinas. Verde, cruzo Belgrano mirando las celdas peatonales que en algún momento fueron rectángulos blancos.

Camino la cuadra que separa a Belgrano de Rvadavia. Miro enfrente y veo Aurelius, un pub que hace unos años fue Don Pedro, un restaurant. Miro a mi izquierda, arriba, y veo la torre Bó. La recorro hasta abajo con la vista y me encuentro con un negocio de electrodomésticos, parte de una red desparramada por todo el país. Eso antes era una galería.

Llego a la esquina y tengo que elegir: subir hasta San Martín, bajar hasta la municipalidad o seguir derecho. También me podría haber quedado ahí, pero doblo a la derecha y cruzo sin esperar al semáforo.

En la esquina hay un negocio de ropa para mujeres que tiene vidrieras minimalistas. Antes era otro negocio de ropa para mujeres, pero con vidrieras normales. Dos chicas de no más de 17 años me pasan por la izquierda, y un edificio municipal pasa por mi derecha. No sé qué había ahí antes.

Un paredón vacío, una pizzería a la que solía ir y un negocio de ropa para bebés donde me sentaba a esperar a los demás. Esquina.

Piso la vereda de un lugar donde se venden anteojos y telescopios. Ahí se vendieron anteojos y telescopios desde que lo conozco. Para mí eso es desde siempre.

Toco la pared del lugar donde fui a mis clases de confirmación, donde me hice amigo de mis primeros amigos. Miro la puerta de la biblioteca, lugar donde hacíamos los trabajos de la secundaria y donde pasaba el tiempo antes de algo. Veo la entrada de la municipalidad, que ahora está pintada e iluminada. Espero en Benito de Miguel, que se transforma en Arias. Los autos no esperan, no saben esperar.

Llego hasta la plaza, miro a San Martín, camino un cuarto de diagonal y me siento en un banco. Este banco antes no estaba, esta plaza antes no era así. Yo antes no era así.

The Day After Yesterday

Este semana en la que acabamos de entrar es una trampa tendida por nadie, una semana pozo, limitada por navidad y año nuevo, donde uno cae y no hace mucho hasta que pase. Los años pares resulta ser buena, los años impares no.

Maldita semana pozo. Ayer fue un remarkably unremarkable day, que no dio nada, salvo una playlist de canciones que se encuentran en la vereda de enfrente de la felicidad:

  • Going Under – Evanescence
  • Everybody’s Fool – Evanescence
  • Hannah – Les Cowboys Fringants (sobre esta canción hablé hace un año)
  • Numb – Linkin Park
  • In the End – Linkin Park
  • Small Figures in a Vast Expanse – Rilo Kiley
  • Only in Dreams – Weezer

Para variar, esta mañana estuve escuchando las versiones eléctrica y acústica de Rain (o Reign) of the Golden Gorilla, de Ozma, una canción agridulce.
La melodía es de una canción popular javanesa (por lo que leo, Java es la isla más grande de Indonesia, donde está la capital, Yakarta). Las letras son recurrentes en Ozma.

Como dijo hace tres días mi profesora de inglés que no veía hacía cuatro años: “Hay que pasar las fiestas. Pasarlas.”

Un autre 25 qui se va

Los 24 y 25 de Diciembre son días raros, no están separados por las 12 de la noche, están separados por cuando uno se va a dormir. Bueno, eso pasa siempre que recibís despierto al día que viene, pero acá se nota más.

El 24 llegó sin avisar, y yo llegué medio muerto a la noche, después de haberme estado moviendo toda la mañana. 24 extraño, como todos y cada uno de los días de este año para mí.

Hoy, despertarse a las 8, retomar el sueño hasta las 9, volverse a dormir y despertarse ya sin excusas a las 10:30 para emprender el largo viaje a pie hacia el otro lado de las vías. Cosas sorprendentes se ven ahí, como camisas de hombre a $29.
En la calle no hay un alma. Hay dos o tres, pero no más almas que esas, está todo vacío y cerrado, salvo el supermercado de los chinos, que seguirá abierto hasta el mismísimo fin del mundo.

Dejé a los demás durmiendo allá, y me vine a dormir para acá, caminando como un zombie, producto de haber dormido poco, o mucho y mal. Ahora, mientras me voy despidiendo, estoy en un estado de meh que no se quiere ir.

An Album

Un álbum es bueno cuando al escucharlo dejás de pensar en lo que estabas pensando y ponés toda la atención en cada canción. Es bueno cuando te hace sentir cosas que no habías sentido y ver los lados desconocidos de las cosas que ves todo el tiempo. Es bueno cuando te hace dar cuenta que a alguien le pasa lo mismo que a vos, pero lo sabe expresar mejor.
Cuando tiene sentido como un todo, cuando cada canción te deja algo y crees por un momento que ya es inútil escuchar otras cosas porque nunca vas a encontrar algo mejor, es un buen álbum.
 

In English:

An album is good when you listen to it and stop thinking about whatever you were thinking, and you put all your attention in each song. it’s good when it makes you feel things you had never felt before and see the unknown side of things you see all the time. It’s good when it makes you realize someone feels the same as you do, but can express it better. When it makes sense as a whole, when each song leaves you something valuable and for a moment you believe it’s useless to ever listen to anything else because you’ll never find something better, it’s a good album.

Colors of the screen

¿Qué preferís, un hermoso light sky blue o un #d2b48c feo y árido?

Prefiero el light sky blue, porque además de ser más lindo, me lo puedo acordar.
 

Está bueno ponerle colores lindos a nuestros programas y páginas web (o mejor dicho, intentos de programas y páginas web), para nosotros y para quienes los usen. Lo que no es tan lindo es tener que andar acordándose esa cosa tan fea que vimos arriba (para refrescar: eso es un valor hexadecimal que representa un color, donde los dos primeros dígitos son para el rojo, los otros dos para el verde y los últimos para el azul – #rrggbb -).
 

Para eso se inventó la tabla de colores web, que nos da nombres graciosos para acordarnos de números feos.
 

Pero hay un problema: son solamente 256, y con eso no nos alcanza la mayoría de las veces.
 

¿Solución? ¡extender esa tabla! Lo bueno es que en Wikipedia ya está, y muy bien. Así que lo que hice fue usarla para fabricar un tipo de dato enumeratvo en Python (disfrazado de clase, claro), listo para usar (traducirlo a otros lenguajes de programación no requiere demasiado trabajo).
 

La única mala noticia es que para usarlo directamente en css se necesita algún conversor, cosa que no hice. Pero ustedes son mentes brillantes, así que van a saber arreglarlo :)
 

Acá dejo el zip con el módulo PrettyColors y un ejemplo muy simple que muestra como usarlo. ¡Diviértanse con sus apple greens, air force blues y fashion fuschias!

(Sí, el título del post viene de la canción Colors of the Wind)

On est toujours dans la même histoire

¿Por qué me hacen esto los tipos de Google y se quedan con mis correos, tanto les gustan? Sí, debe ser eso, no es que nadie me escriba, es que la gente de gMail me lee los e-mails y después los borra…

Diciembre vino hace dos días, tan poco original como siempre, haciéndonos hacer lo mismo todos los años:

  • preocuparse por todos los exámenes que se nos caen encima, y rendirlos
  • querer hacer cosas, no tener ganas, pero hacer algo igual
  • caminar a la universidad bajo el sol intenso, oliendo los azahares que aparecen por todos lados
  • sentir un vacío insalvable los jueves y viernes a la mañana
  • reencontrarse con los que vuelven y ponerse contento
  • grabar un que otro video navideño
  • tomar algo de sidra y comer un poco de pan dulce, garrapiñadas y turrones
  • hacer planes optimistas para el verano que rara vez se cumplen
  • darse cuenta que todo sigue igual, aunque hayan cambiado muchas cosas, y pensar que el año que viene va a pasar algo verdaderamente asombroso

No, nada animado hoy, es uno de esos jueves a la mañana.