Era Antes, Ahora Es

Parado en el borde del cordón, esperando a que el rojo del semáforo se convierta en verde. Hay un par de mujeres con bolsas de compras a un costado y un hombre de traje hablando por celular del otro lado.
Amarillo, una camioneta cruza Malvinas. Verde, cruzo Belgrano mirando las celdas peatonales que en algún momento fueron rectángulos blancos.

Camino la cuadra que separa a Belgrano de Rvadavia. Miro enfrente y veo Aurelius, un pub que hace unos años fue Don Pedro, un restaurant. Miro a mi izquierda, arriba, y veo la torre Bó. La recorro hasta abajo con la vista y me encuentro con un negocio de electrodomésticos, parte de una red desparramada por todo el país. Eso antes era una galería.

Llego a la esquina y tengo que elegir: subir hasta San Martín, bajar hasta la municipalidad o seguir derecho. También me podría haber quedado ahí, pero doblo a la derecha y cruzo sin esperar al semáforo.

En la esquina hay un negocio de ropa para mujeres que tiene vidrieras minimalistas. Antes era otro negocio de ropa para mujeres, pero con vidrieras normales. Dos chicas de no más de 17 años me pasan por la izquierda, y un edificio municipal pasa por mi derecha. No sé qué había ahí antes.

Un paredón vacío, una pizzería a la que solía ir y un negocio de ropa para bebés donde me sentaba a esperar a los demás. Esquina.

Piso la vereda de un lugar donde se venden anteojos y telescopios. Ahí se vendieron anteojos y telescopios desde que lo conozco. Para mí eso es desde siempre.

Toco la pared del lugar donde fui a mis clases de confirmación, donde me hice amigo de mis primeros amigos. Miro la puerta de la biblioteca, lugar donde hacíamos los trabajos de la secundaria y donde pasaba el tiempo antes de algo. Veo la entrada de la municipalidad, que ahora está pintada e iluminada. Espero en Benito de Miguel, que se transforma en Arias. Los autos no esperan, no saben esperar.

Llego hasta la plaza, miro a San Martín, camino un cuarto de diagonal y me siento en un banco. Este banco antes no estaba, esta plaza antes no era así. Yo antes no era así.

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One response to this post.

  1. Posted by Ryo on febrero 11, 2010 at 3:22 am

    La realidad es cambiante. Eso es bueno, porque siempre habrá algo que descubrir, algo por qué deslumbrarse, algo por el cual tener esperanza… y la melancolía y los recuerdos nos acompañarán con esa agridulce alegría llena de una tristeza placentera en algún cierto sentido, que después de un par de lágrimas, hace que el mundo te llene de una vitalidad inentendible que te hace caminar hacia un futuro dispuesto a ser construido por tus pisadas. ¡Amada realidad cambiante! ¡En vos ponemos todos nuestras esperanzas!

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