Archive for 29 enero 2010

Dime qué Wikieditas y te Diré quién Eres

W
ikipedia no necesita introducción, todos (o por lo menos el pueblo internetense) recurrimos a ella para saciar nuestra sed de conocimiento, resolver disputas sobre cuestiones poco importantes o encontrar un punto de partida para un trabajo de investigación (hasta hay quienes quieren y confían tanto en Wikipedia que su trabajo es lo que encuentran ahí – no me incluyo, no me incluyo), y si bien no tiene todavía un verbo propio como Google, se le está acercando. Hay millones de wikilocos (acá sí me incluyo, humildemente) que editan, corrigen, crean y traducen artículos.

La cuestión ahora es que cada uno de estos wikilocos y wikilocas (como diría la presidente) puede tener una cuenta (y generalmente la tiene), donde se mantiene una lista pública de sus contribuciones. Es increíble todo lo que nos puede decir esta lista de los intereses de una persona, e incluso a veces nos puede revelar su profesión.

Hacer la prueba es fácil, solamente tienen que abrir un artículo que les guste (o que no les guste, da lo mismo :p), cliquear en la pestaña Historial en la parte de arriba, elegir de la lista algún usuario y seguir el link contribuciones.

No es que me dedique a ver listas de contribuciones a la Wikipedia todas las mañanas, solamente me dí cuenta de esto cuando estaba viendo la mía y me pareció algo bastante interesante. La idea de este post no es ni fomentar la paranoia ni la inmiscusión en lo que hacen los demás :)

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Desfiado

Corre ya el cuarto día de mi nuevo resfrío, después del de Diciembre, aunque a mí me parece como un único día muy largo. Lo bueno es que estamos en verano (no me pierdo valiosísimas (?) clases de la universidad), lo malo, que estamos en verano (el calor no me deja en paz, y pierdo valiosísimos (?) días de vacaciones).

Todo empezó el sábado a la madrugada (en realidad el domingo, pero mis días cambian cuando me voy a dormir) con un dolor de garganta chiquito, casi simpático. Mis sospechas apuntan a los cambios violentos de temperatura que tuve el sábado, o a un aire acondicionado (este último no causa el resfrío, pero le da al virus un lugar bastante cómodo en el que instalarse).

El primer día fue el más feo, junto con el segundo, el tercero y el cuarto. Pero de los más feos fue el más más feo, porque la molestia en la garganta era insoportable, y la rinorrea (¡qué delicado!) me obligaba a tener el pañuelo siempre en la mano (llegué a usar 3, de tela).
Me quedé en casa (perdón Franco, Andrés, Gabriel y Gisela :)), vagando sin sentido por todos los rincones y lamentándome por lo desgraciada que era mi existencia en ese momento.

El segundo día se me fue la rinorrea y la mayor parte de la molestia en la garganta, pero me empecé a debilitar cada vez más, hasta que a la noche se volvió insoportable. Igual, nunca hubo fiebre.

A pesar de toda esa parte fea y calamitosa, en la que uno no puede pensar claramente, los resfríos tienen un lado bueno. No voy a llegar al punto del underground man de Dostoievski, que se regocijaba en un dolor de muelas, pero siempre encontré en el resfrío y todo lo que conlleva (como quedarse en casa y faltar – si se puede – a la escuela o el trabajo) una excusa para hacer pequeñas cosas que no haría en un estado normal.

Acá voy entonces con ma petite liste:

  • Hice jugo de naranja, exprimido con mis propias manos
  • Entré a la página del diario Crítica Digital después de siglos (bah, miento descaradamente, había entrado la semana pasada para informarme un poco sobre el asunto Redrado). Escuchando la playlist del costado (cuya existencia desconocía hasta el momento) encontré varios desastres, pero entre ellos una banda que puede llegar a valer la pena, con el extraño nombre de Benny Barcelona. También encontré en el blog de tecnología un post sobre ICQ , y leyendo los comentarios no pude evitar sonreir.
  • Dormí más de la cuenta
  • Buscando alguna explicación para mi resfrío llegué a este post de este blog, que más que inmediatamente agregué a mis bookmarks. Siguiendo los comentarios llegué a este otro blog y a este otro, que se ganaron también mi simpatía :)
  • Vi el segundo capítulo de That 70’s Show, y me acordé por qué me gustaba :)
  • El segundo y tercer día me tomé un break de la matrix, o sea, no entré a internet, o sea, no toqué la computadora.
  • Me aprendí toda la programación de la Televisión Pública (Canal 7). La semana pasada había estado mirando algunos programas buenísimos de Télé-Québec (en especial, Une Pilule, Une Petite Granule), y me pregunté ¿nosotros no tenemos algo así?. Respuesta: más o menos. Si bien hay programas que están bastante bien, como Médicos por naturaleza, Científicos Industria Argentina, Recurso Natural y la edición internacional del noticiero (además de lo extranjero, como los documentales de History, discovery y la BBC, y Versión Original), todavía les falta bastante para llegar a igualar a los quebecos.
    En cuanto a los videos institucionales, hay dos que me gustaron mucho: el de Borges, de una serie de cortos sobre personalidades argentinas, y uno sobre un tren, que tiene una música muy linda.
    Esto tuvo también como efecto secundario darme cuenta de que ver el canal oficial te vuelve efectivamente un poquito más oficialista :p (pero de verdad, asi que mírenlo con cuidado)
  • A pesar de mi esfuerzo por evitarlo, mi aburrimiento me llevó a empezar a hacer los esquemas del sitio que tengo que hacer como trabajo final de Programación Orientada a Objetos.
  • Me puse a seguir el recorrido del 39 en la Guía T
  • Me dejé la barba. Bah, ella se quiso quedar, y yo no me opuse.

Who Needs Sleep?

Ayer me desperté a las 3 de la mañana pensando en Svidrigailov (me estaba acercando al final de Crimen y Castigo) y, en uno de esos delirios que uno tiene cuando está medio dormido, me empecé a plantear varias hipótesis de por qué hizo lo que hizo. Hacía mucho calor, así que decidí que lo mejor iba a ser tratar de volver a dormirme.

Media hora más tarde y cientos de ladridos interminables de los perros de mi cuadra de por medio, me di cuenta de que esto iba a ser imposible, entonces me puse a leer un poco, pero dejé bastante rápido (en realidad, a mí me pareció bastante rápido, porque pasé más de media hora leyendo). Entonces pensé en el Tetris, nada mejor que él para pasar la noche. El celular casi no tenía batería, así que desistí sin mucho esfuerzo.

Resignado, me puse a hacer lo que todo el mundo que no tiene nada para hacer hace: ponerme a pensar (con todo el respeto, señores filósofos). Pensé en la crisis institucional del Banco Central, en qué voy a hacer este verano, en mis compañeros de secundaria y en otras cuantas cosas de las que ahora no me acuerdo. Entre todo esto, ya habían llegado las 5:30. Me quedé esperando a las 6:00, escuchando los gritos de siempre de algunas personas en la calle, y mirando por mi ventana una estrella que pasaba por abajo de un cable de la luz (o por arriba, si cerrabas un ojo) hasta verla desaparecer.

Bajé y prendí la computadora. Obviamente, no había nadie en su sano juicio conectado al MSN. En las noticias, lo mismo que todos los últimos días, Haití y Redrado. Nada muy nuevo en xkcd tampoco. Busqué canciones de Blur, pero me terminé decepcionando con todas ellas. Ya eran las 8:30.

Elegí el momento menos indicado para hacer lo que venía posponiendo hacía días, o sea, cortar el pasto. En parte lo pude hacer con la máquina, pero llegó una parte en la que era tan alto que tuve que recurrir a la azada, sacando fuerzas de no sé dónde.

Terminé casi muerto, por supuesto, y no podía pensar claro por la falta de sueño, así que me acosté. Con algo de dificultad me dormí, y seguí así hasta las 12:15.

Me desperté y mi vida siguió.