Archive for 31 marzo 2010

Casi me olvido el título

Nos quejamos si estamos muy ocupados, nos quejamos y nos aburrimos si no tenemos nada que hacer, y nos quejamos también si la cantidad de cosas que hay que hacer y el tiempo libre que tenemos están en perfecto equilibrio, como siempre quisimos que fuera, porque se nos vuelve rutinario.

Nos quejamos si hay mucho ruido, y nos quejamos si estamos solos y el silencio nos perfora los oídos. Nos quejamos si hace mucho calor (como ahora), o demasiado frío. Nos quejamos por todos los exámenes que tenemos que rendir si estamos estudiando, y extrañamos esa presión cuando trabajamos.

Como dijo el reconocido poeta americo-japonés Mike Shinoda en una de sus proezas líricas, “I am a handful of complaints.”

Obviamente, existen ratos en los que unos para de quejarse y vive por un rato. Y ese es el chiste.

Ahora, teniendo en cuenta que todo esto que acabo de decir sobre la insatisfacción humana lo expresaron probablemente hasta el cansancio figuras mucho más prominentes y con bastante más idea que yo, iba a tratar de justificar este post haciendo alguna de esas cosas tan útiles que suelo hacer, como subir las letras de alguna canción que absolutamente nadie conoce, mostrar cómo hacer algunos gráficos extraños, resumir la epistemología, hacer la review de algún CD o alguna película, o explicar cómo puede una flecha arrojada por uno volverse contra uno mismo. Sin embargo el cansancio temporal de haber estado estudiando sin respiro durante tres semanas me lo impide, así que voy a explicar una cosa bien pequeña y berreta (que yo no inventé, por supuesto), cómo contar hasta 31 con una mano:

  1. Cerrar el puño de la mano que se vaya a usar (puede ser cualquiera de las dos, este blog es zurdo-friendly), con las uñas mirando para nuestro lado. Eso es 0.
  2. El pulgar vale 1. El índice vale 2. El mayor vale 4. El anular vale 8. El meñique vale 16. Solo si están levantados.
  3. Sumar los dedos levantados.
    Ej.
    El pulgar y el índice extendidos (como haciendo la L de loser): 3.
    El mayor levantado: 4.
    El pulgar, el mayor, y el meñique (el más difícil de todos): 21.
    La mano abierta (como preparándose para un choque esos cinco): 31.

Podéis iros en paz.

Y Fue

Como había predicho, a la Nostradamus, en el post anterior, las promesas que nos hicieron en la reunión del lunes para aplacar nuestra ira de bestias furiosas no se cuemplieron. O por lo menos necesitan que se las recordemos para que las cumplan.

El lunes me levanté a las 10, un poco más tarde de lo habitual en los días de inscripción, dispuesto a llevar a cabo el trámite de forma rápida y poco dolorosa. Obviamente, estaba equivocado, porque ni bien intenté entrar al Sistema Guaraní me di cuenta que ahí adentro no cabía ni un alma más. Sin preocuparme demasiado me fui a la oficina de alumnos a buscar un analítico, para ganar tiempo. Me atendió ese tipo, el tipo que nunca me resolvió un solo problema desde que entré en la universidad, pero con bastante buena onda, cosa que me pareció rara, y que tomé como una señal divina que anunciaba lo bien que iba a salir todo esta semana. Segundo error.

Llegué a mi casa y el sistema ya se dejaba entrar, así que pasé contento a hacer lo mío. Y ahí empezó lo feo, de seis o siete materias y media (hicieron una fusión de una materia que hice y otra que no, entonces tengo que hacer la mitad) en las que me tenía que anotar, pude hacerlo solamente en una y media, gracias a una mezcla de n – 4, no aparición de comisiones (solamente para mí), no aparición de materias, materias que se dictan en el segundo cuatrimestre pero deberían estar ahora y correlatividades incumplibles.

Voy a ahorrar todos los detalles, pero fui a la escuela de tecnología, al departamento de alumnos, donde me atendió otra vez ese tipo y se encargó diligentemente de no solucionarme ni un puto problema, y de vuelta al departamento de alumnos a la tarde. Esta vez me atendieron personas que tenían un poco más de idea de todo, y pudieron arreglarme bastantes de las calamidades que me aquejaban.

Así de quejoso concluyo el primer post de marzo, que no promete nada.